¿Qué son los créditos de biodiversidad y cómo funcionan?
- Pato Persini
- 16 abr
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 17 abr

En este artículo, exploraremos qué son los créditos de biodiversidad, cómo funcionan y por qué se perfilan como un mecanismo relevante para canalizar capital hacia la naturaleza.
1. Introducción
¿Por qué están emergiendo los créditos de biodiversidad?
Los créditos de biodiversidad están emergiendo como respuesta a una realidad cada vez más evidente: la pérdida de biodiversidad avanza a un ritmo acelerado, mientras que los recursos financieros necesarios aún no se canalizan con la escala y urgencia requeridas para revertir esta tendencia.
Frente a este escenario, los créditos de biodiversidad se posicionan como una herramienta innovadora para movilizar financiamiento, vinculando inversión con impactos verificados de conservación y restauración de la naturaleza.
Contexto global: crisis de biodiversidad y necesidad de financiamiento.
El Informe Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services de IPBES (2019) advierte que cerca de un millón de especies están en riesgo de extinción, muchas de ellas en las próximas décadas. Además, señala que alrededor del 75% de los ecosistemas terrestres y el 66% de los marinos han sido significativamente alterados por la actividad humana, evidenciando la magnitud y velocidad del cambio en los sistemas naturales.
Este diagnóstico no solo refleja una crisis ecológica, sino también una transformación profunda de los sistemas que sostienen la vida, el bienestar humano, y la economía.
De acuerdo con el informe 'Financing Nature: Closing the Global Biodiversity Financing Gap' (Deutz et al., 2020) —cuyas cifras fueron ratificadas oficialmente por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal—, la brecha de financiamiento global para proteger la naturaleza se estima en 711.000 millones de dólares al año. Esta cifra representa la brecha entre el gasto actual en conservación y la inversión necesaria para revertir la pérdida de biodiversidad al 2030, en línea con las metas del Marco Global de Biodiversidad y su visión de alcanzar un mundo que viva en armonía con la naturaleza hacia 2050.
2. Conceptos básicos
¿Qué son los créditos de biodiversidad?
Según la Biodiversity Credit Alliance, los créditos de biodiversidad se definen como:“unidades verificables que representan resultados positivos medibles para la biodiversidad, generados a partir de acciones como la conservación, restauración o gestión sostenible de ecosistemas.”
Otra forma de entenderlo es la siguiente:
“un crédito de biodiversidad es un certificado que representa una unidad de resultado positivo en biodiversidad, medido y basado en evidencia, que es durable en el tiempo y adicional a lo que hubiera ocurrido de todas formas.”
Ambas definiciones son complementarias: una pone el foco en las acciones que generan el impacto, mientras que la otra resalta las condiciones que garantizan su integridad —medición, evidencia, adicionalidad y permanencia.
En síntesis, cada crédito está asociado a un resultado concreto en el territorio, que es monitoreado en el tiempo a través de indicadores ecológicos (por ejemplo, condición de ecosistemas, riqueza de especies, conectividad de paisaje, entre otros).
Su objetivo principal es canalizar financiamiento hacia proyectos que generan impactos positivos en la naturaleza.
¿En qué se diferencian de los créditos de carbono?
El mercado de carbono marcó un precedente importante: demostró que es posible movilizar grandes volúmenes de capital hacia objetivos ambientales mediante mecanismos de mercado.
Sin embargo, la biodiversidad introduce un nivel de complejidad distinto, que se refleja en varias diferencias clave:
Métricas: el carbono se mide en una unidad estandarizada (tCO₂e), lo que permite comparabilidad global. En cambio, la biodiversidad es inherentemente multidimensional y requiere múltiples indicadores (especies, hábitat, conectividad, entre otros), lo que dificulta su simplificación en una única métrica.
Uso principal: los créditos de carbono se utilizan principalmente para compensar emisiones. Los créditos de biodiversidad, en cambio, están evolucionando como mecanismos de contribución, orientados a financiar impactos positivos en la naturaleza más que a neutralizar impactos (aunque esta discusión aún se encuentra en pleno debate).
Fungibilidad: mientras que los créditos de carbono son generalmente fungibles, los de biodiversidad no lo son. Hoy, una tonelada de CO₂ equivale lo mismo en Tokio que en la Amazonía: es un commodity global y fungible. La biodiversidad, en cambio, es profundamente local, específica e irrepetible: no se puede equiparar un Yaguareté en Misiones con un Panda en China. No todos los impactos son equivalentes ni intercambiables, lo que refuerza la necesidad de enfoques más situados y específicos.
¿Cómo se cuantifican las ganancias en biodiversidad?
La cuantificación de la biodiversidad es uno de los principales desafíos del desarrollo de este mercado, y como se nombró con anterioridad, es debido principalmente a su carácter multidimensional y altamente dependiente del contexto ecológico.
En términos generales, las metodologías existentes combinan distintos elementos clave:
Línea de base: define el estado inicial del ecosistema, a partir del cual se miden los cambios generados por el proyecto.
Indicadores: pueden incluir métricas como la diversidad, riqueza y abundancia de especies; la condición y estructura de hábitats y ecosistemas; la conectividad del paisaje; funciones ecosistémicas, entre otras.
MRV (medición, reporte y verificación): sistemas diseñados para monitorear los resultados en el tiempo y asegurar su trazabilidad y credibilidad.
Adicionalidad: se debe demostrar que los resultados positivos en biodiversidad no hubieran ocurrido en ausencia del proyecto.
Durabilidad o permanencia: los impactos deben sostenerse en el tiempo para ser considerados válidos.
Asimismo, uno de los aspectos más críticos —y muchas veces subestimado— es el componente social. Las lecciones del mercado de carbono han dejado en claro que la integridad de estos mecanismos no depende solo de buenas métricas, sino también de cómo se involucra a los pueblos indígenas y comunidades locales, y de cómo se distribuyen de manera justa los beneficios generados.
El Convenio sobre la Diversidad Biológica, a través del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, enfatiza explícitamente el rol central de los pueblos indígenas y comunidades locales en la conservación, señalando que: “La implementación efectiva del marco requiere el reconocimiento y respeto de los derechos, conocimientos y contribuciones de los pueblos indígenas y comunidades locales” (CBD, 2022).
En la misma línea, múltiples estándares internacionales destacan que no puede haber resultados positivos sostenibles en biodiversidad sin el involucramiento activo de las comunidades, tanto en el diseño como en la implementación y monitoreo de los proyectos. Su participación no solo fortalece la legitimidad y efectividad de las iniciativas, sino que también contribuye a garantizar la permanencia de los resultados en el tiempo y a reducir riesgos sociales, operativos y reputacionales de largo plazo.
3. Usos y Demanda
¿Para qué se usan los créditos de biodiversidad?
Se pueden utilizar para financiar una amplia gama de acciones orientadas a:
Proyectos de conservación de ecosistemas
Iniciativas de restauración ecológica
Manejo sostenible del territorio
Protección de especies y hábitats críticos, particularmente aquellos clasificados como amenazados o en peligro en la Lista Roja de la IUCN
Funcionan como un mecanismo que conecta a quienes generan impactos positivos en la naturaleza (desarrolladores de proyectos) con aquellos actores dispuestos a financiarlos, asegurando que estos resultados sean medibles y verificables.
¿Quién compra estos créditos?
Según la Biodiversity Credit Alliance, una amplia diversidad de actores puede estar interesada en adquirir créditos de biodiversidad, aunque con motivaciones distintas.
Entre ellos se encuentran:
Sector privado
Gobiernos y bancos de desarrollo
Inversores e individuos
Tercer sector (Fundaciones y ONGs)
Donantes / filantropía
Según Pollination, firma internacional especializada en asesoría e inversión en soluciones vinculadas con clima y naturaleza, la demanda del sector privado está creciendo no solo por reputación, sino también por gestión de riesgos y búsqueda de impactos positivos más allá de esquemas tradicionales de compensación.
¿Qué rol tienen las empresas?
Cada vez más empresas reconocen que su operación depende directamente de la salud de los ecosistemas y los servicios ecosistémicos que estos proveen. Agua, suelos fértiles, regulación climática, polinización, todos son servicios esenciales que hoy están bajo presión.
De hecho, según el informe Nature Risk Rising del World Economic Forum, desarrollado en colaboración con PwC en 2020, más de la mitad del PBI mundial —equivalente a 44 billones de dólares en generación de valor económico— depende moderada o altamente de la naturaleza y sus servicios.
En este contexto, los créditos de biodiversidad empiezan a aparecer como una herramienta para:
Gestión de riesgos
Fortalecer resiliencia en cadenas de suministro
Avanzar en estrategias de sostenibilidad/ESG más integrales
Marcos como Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD) o Science Based Targets Network (SBTN) está cambiando las reglas del juego. Las empresas ya no solo tienen que medir su huella, sino también entender sus dependencias e impactos sobre la naturaleza, y actuar en consecuencia. Esto genera una demanda creciente por soluciones concretas que permitan canalizar recursos hacia la biodiversidad.
A esto se suma un marco regulatorio cada vez más exigente. En la Unión Europea, la Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD) entró en vigor el 25 de julio de 2024 y prevé una aplicación escalonada en los próximos años, obligando a grandes compañías a identificar, prevenir y mitigar impactos ambientales y de derechos humanos a lo largo de sus cadenas globales de valor. Esto se alinea con los compromisos del Kunming-Montreal Global Biodiversity Framework, especialmente su Target 15, que impulsa a las empresas a monitorear, divulgar y reducir sus riesgos, dependencias e impactos sobre la biodiversidad.
¿Hacia dónde va el mercado?
El mercado de créditos de biodiversidad se encuentra aún en una etapa incipiente, marcada por la coexistencia de múltiples estándares, metodologías en desarrollo e iniciativas piloto en distintas regiones. Esta diversidad refleja un ecosistema en plena evolución, pero también pone en evidencia la falta de madurez actual.
Hacia adelante, el mercado tenderá claramente hacia una mayor integridad. La alta integridad dejará de ser un factor diferencial para convertirse en un requisito básico. Sin embargo, aún no existe consenso sobre aspectos clave que son fundamentales para el desarrollo del mercado.
Por un lado, persisten diferencias en torno a qué medir: mientras algunos enfoques priorizan métricas de composición (como riqueza, abundancia o diversidad de especies), otros se enfocan en la condición y funcionalidad de los ecosistemas, la conectividad del paisaje, entre otras métricas. A esto se suma la gran dispersión de precios: según análisis recientes, las unidades pueden cotizar desde aproximadamente USD 7 hasta más de USD 41.000, dependiendo de la metodología, el contexto ecológico, la duración del proyecto y otros factores (Carbon Pulse).
En este contexto, avanzar con casos piloto exitosos resulta clave. Proyectos concretos que demuestren resultados medibles, adicionalidad real y beneficios compartidos con las comunidades locales serán fundamentales para generar la validación y la confianza necesarias que el mercado requiere para madurar y escalar de forma sostenible.