
Hotspot Global
El proyecto está enmarcado dentro de la Selva Paranaense, la cual concentra una extraordinaria riqueza de especies y altos niveles de endemismo, además de cumplir funciones esenciales para la regulación del clima, el agua y los suelos. Sin embargo, es también una de las ecorregiones más amenazadas de Sudamérica: se estima que solo permanece el 7,8 % del bosque original (Holz y Placci, 2003).
Esta ecorregión es reconocida como un "hotspot" global altamente amenazado (Myers et al., 2000) y como una ecorregión prioritaria para la conservación a nivel mundial (Global 200) (Olson y Dinerstein, 1998; Olson et al., 2000, 2001).
Reserva Aponapó
Selva, Refugio y Estación Biológica
Es una reserva privada de selva misionera, gestionada por la Fundación Huellas para un Futuro, que funciona como caso piloto para el desarrollo y certificación de biocréditos de biodiversidad, integrando conservación, restauración ecológica y uso sustentable de la biodiversidad.
La iniciativa integra a comunidades locales en modelos agroecológicos —como la producción de stevia, yerba mate bajo sombra y pitanga— mediante capacitación en buenas prácticas y manejo sostenible, fortaleciendo capacidades locales. Asimismo, promueve la educación ambiental, la investigación y las alianzas académicas, y fomenta el empleo local en actividades de vivero, restauración y monitoreo.

Ubicación: Paraje La Bonita, Municipio de El Soberbio, Provincia de Misiones, Argentina, dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biósfera Yabotí.
Plan de Manejo a Escala del Paisaje

En apenas 52 hectáreas, la Reserva Aponapó concentra 14 tipos de cobertura y usos del suelo —incluyendo bosque maduro en pendiente con orientaciones S/SO y E; bosques en galería; bosques protectores de nacientes y humedales; forestaciones de Pinus taeda; ecotono silvestre; y sistemas productivos agroecológicos de stevia, yerba mate y pitanga—, lo que la posiciona como un caso modelo de diseño territorial sostenible y manejo a escala de paisaje.
Árboles Semilleros
En la Reserva se han identificado 52 árboles semilleros, distribuidos en distintos ambientes, que funcionan como un banco de germoplasma in situ y constituyen una fuente estratégica de semillas para la regeneración natural y la restauración.

Vivero Aponapó
A partir de los árboles semilleros certificados como banco de germoplasma, se recolectan semillas y renovales, que luego se trasladan al Vivero Aponapó.
Allí, los plantines se desarrollan en cancha de cría hasta su adecuada adaptación, para su posterior uso en acciones de restauración y enriquecimiento.




Enriquecimiento de Bosque Nativo

Se ha realizado enriquecimiento con especies nativas en el bosque en galería y en el bosque protector de nacientes y humedales.
Estas intervenciones mejoran la conectividad del paisaje, facilitan el flujo genético entre poblaciones, promueven la creación de corredores biológicos, aportan hábitat para la biodiversidad y fortalecen la resiliencia de los ecosistemas.

Especies amenazadas o en peligro de extinción
En la Reserva se han registrado especies de flora y fauna amenazadas incluidas en la Lista Roja de la UICN, lo que reafirma su alto valor para la conservación de la biodiversidad.
Entre las especies de mayor relevancia se destacan:
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Pino Paraná (Araucaria angustifolia) – En Peligro Crítico (CR)
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Guatambú (Balfourodendron riedelianum) y Guabiyú (Myrcianthes pungens) – En Peligro (EN)
Además, la Reserva alberga helechos arborescentes asociados a microhábitats húmedos del bosque, como el chachí bravo (Alsophila setosa) y el chachí manso (Dicksonia sellowiana), especies que cuentan con reconocimiento de vulnerabilidad a nivel provincial y nacional.
Aponapó también registra la presencia de mamíferos nativos sensibles a la fragmentación, como el margay (Leopardus wiedii) y el aullador negro (Alouatta caraya). Su presencia es un indicador de integridad ecológica, ya que requieren bosques bien conservados, conectividad y recursos disponibles a lo largo del tiempo.
En la Reserva se confirma la presencia de Altos Valores de Conservación: AVC 1, por el registro de especies amenazadas; AVC 2, por mantener un mosaico de ambientes conectados a escala de paisaje; y AVC 3, por proteger ecosistemas y hábitats sensibles y amenazados de la Selva Paranaense.








